En la CEMU conviven niños y jóvenes, chicas y chicos de diferentes edades que viven en residencias -hogar adaptadas a sus necesidades formativas, atendidas por educadores, monitores y voluntarios formados y capacitados para realizar su trabajo y con un alto componente vocacional en su elección profesional.

La Ciudadescuela Muchachos -CEMU-, con su diseño característico -una ciudad completa a escala juvenil- forma el ambiente físico ciudadano que facilita su sistema autoeducativo: el autogobierno y la autorresponsabilidad de los propios muchachos.
La vida en la calle -lugar de encuentros, de tertulia, de paseos, de aprendizaje en comunidad-, la vida en la escuela y la vida en la familia están permanentemente ligados al niño. Como en los pueblos, donde todavía el niño vive y aprende en armonía con su entorno ciudadano, sus vecinos, su historia, su paisaje. Todo ello es una prolongación de su hogar. En la Cemu, en cambio, el niño puede vivir integrado en los tres: casa, calle y escuela.
La Ciudadescuela, urbanísticamente es una ciudad amiga que, al igual que cualquier otro municipio, tiene sus calles, barrios, plazas, fuentes, jardines, monumentos, iglesia, lavandería, hotel, banco y, como no, Ayuntamiento.
Esta arquitectura está al servicio de los niños que pasarán en ella la mayor parte de su tiempo importante y si la forma (el ambiente) no sirve a la función de «estar bien», de «aprender a gusto», no es aceptable, ni efectiva.